Tolerancia

La convivencia, el respeto y el reconocimiento al pluralismo, a la diversidad de opiniones y de puntos de vista, son condici?n necesaria para eliminar los conflictos, las tensiones y las diferencias que hoy d?a afectan la vida de los venezolanos.

El gobierno, por supuesto, es el principal responsable del ambiente de confrontaci?n, de odio y de polarizaci?n que prevalece hoy en d?a en el pa?s. Pero no es el ?nico responsable.

Desde la llegada al poder del comandante Ch?vez pudo observarse claramente que la l?nea estrat?gica de su gesti?n estar?a orientada hacia la divisi?n y la polarizaci?n. En lugar de entender que el primer deber de un Jefe de estado es el de promover la unidad nacional, se empe?? en dividir a los venezolanos entre buenos y malos hijos de la patria, entre revolucionarios y reaccionarios, seg?n apoyaran o no sus pol?ticas y sus decisiones. Se empe?? en dividir a los de la cuarta rep?blica de los de la quinta. A los escu?lidos de los ?bolcheviques?.

En una conversaci?n que sostuve con el Presidente Ch?vez en enero del a?o 2003, conversaci?n en la cual estaban presentes, entre otros, Monse?or Baltazar Porras y Teodoro Petkoff, y ante un requerimiento de su parte acerca de que se deber?a hacer en esas circunstancias, de la terrible crisis que estaba viviendo el pa?s en medio del paro petrolero, me permit? recordarle que la primera obligaci?n que tiene un presidente de la Rep?blica era y sigue siendo la de trabajar por la unidad de todos los ciudadanos, por el respeto, por la armon?a, por el entendimiento.Lamentablemente, la tolerancia, el respeto y la convivencia civilizada no fueron el signo de la gesti?n de Ch?vez y tampoco lo ha sido en la gesti?n de su sucesor. Al contrario, todo indica que para el desarrollo de sus objetivos era necesario mantener un clima de permanente confrontaci?n y polarizaci?n.

La Sagrada Escritura nos dice: ?Todo reino dividido contra s? mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra s? misma, no permanecer??. (Mt 12:25).La intolerancia, la confrontaci?n, la polarizaci?n, el cultivo del odio, del resentimiento y el deseo de venganza, no nos ayudar?n a construir un pa?s mejor. Esos sentimientos nunca han conducido a la paz y al entendimiento que requerimos para rescatar a Venezuela y para vivir en una realidad m?s constructiva.

Hoy se impone como nunca antes en la historia, o como ocurri? despu?s de aquellos a?os horrendos de la guerra federal, cuando P?ez y Falc?n suscribieron el tratado de Coche, el esp?ritu de tolerancia, de respeto y de armon?a.

De lo contrario, veremos c?mo se sigue desgarrando el tejido social con funestas consecuencias para la convivencia y para la reconstrucci?n de Venezuela.

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