No hay otra

La situación política económica y social de Venezuela es grave, muy grave. Todo indica que nos movemos hacia una situación todavía peor que la que estamos viviendo. La mayoría de nuestros compatriotas están viviendo una situación insostenible.

Hambre, desempleo, inseguridad, falta de agua, de gas, de gasolina, de luz eléctrica, de dinero. Es un estado colectivo de desolación.

La situación tiende a empeorar por culpa de la pandemia, por una parte, pero sobre todo por culpa del gobierno que se empeña en apelar de nuevo a las políticas fracasadas que nos han conducido a esta catástrofe: los controles artificiales de la economía, control de cambios y control de precios, y el hostigamiento a lo poco que nos queda de empresa privada, como lo pone en evidencia el tratamiento a las Empresas Polar, que tienen una importancia social enorme.

Es un hecho evidente que el gobierno no está en capacidad de resolver la crisis, ni de mejorar la situación. Al contrario, mientras ese equipo permanezca en Miraflores la situación de los venezolanos será cada día peor.

Es la hora de apelar al patriotismo, el amor por Venezuela, y a la inteligencia. El propio Presidente Maduro y sus colaboradores deben ser los primeros interesados en buscar y promover la formación de un nuevo gobierno, un gobierno de amplitud y de unidad nacional que logre la colaboración de venezolanos competentes, honestos y con ideas claras de lo que hay que hacer para sacar a Venezuela de la trágica situación en la que se encuentra y voluntad firme de hacer lo necesario.

En 1939, cuando Europa fue siendo ocupada progresivamente por el monstruo del Nacional Socialismo y Gran Bretaña estaba sola enfrentando la amenaza que representaba Hitler, el liderazgo político inglés entendió que se hacía necesario convocar un gobierno de unidad nacional. Así lo hicieron y con mucho éxito, afortunadamente para el mundo entero.

Venezuela está viviendo una situación de emergencia nacional parecida a la de Inglaterra antes de la guerra. Venezuela necesita que su liderazgo nacional, no sólo los políticos, sino todos los sectores, empresarios, trabajadores, gremios profesionales, la iglesia, gente representativa de la nación entera, sean capaces de organizar un gobierno de unidad nacional que logre enfrentar con éxito la situación.

La cultura de la confrontación debe ceder lugar a la cultura del entendimiento y de la unidad,

Seguiremos conversando.

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