La ruta electoral

No existe m?todo m?s civilizado, inteligente y democr?tico para dirimir diferencias pol?ticas que la v?a electoral.

Desde luego, las partes que concurren a un proceso electoral tienen que tener la seguridad de que el proceso ser? impecable, transparente, rodeado de todas las garant?as que lo hagan verdaderamente representativo de la voluntad popular.

En Venezuela tenemos que hacer un enorme esfuerzo por fortalecer la cultura democr?tica. En los doscientos a?os que llevamos como naci?n independiente, lo que ha prevalecido es el militarismo, la arbitrariedad, el caudillismo. Todav?a el esp?ritu de Carujo anda suelto por estos lares como se acaba de comprobar con la decisi?n del gobernador del estado Vargas de erradicar el s?mbolo del civilismo venezolano, el primer presidente civil de Venezuela, el primer rector de la Universidad de Caracas, h?roe ep?nimo de aquel estado, el doctor Jos? Mar?a Vargas.

En los ?ltimos meses hemos visto como se han hecho esfuerzos denodados por lograr un desenlace militar a la crisis venezolana. Esfuerzos dirigidos a provocar una acci?n de la Fuerza Armada Nacional y tambi?n, peor todav?a, una acci?n de la Fuerza Armada norteamericana. Siempre dije que ninguna de las dos era probable y que ninguna de las dos era deseable. Las expectativas creadas alrededor de esas opciones fueron muy grandes. La frustraci?n subsecuente tambi?n es muy grande.

Los m?s autorizados voceros del Gobierno norteamericano han planteado que la hip?tesis de una acci?n militar en nuestro pa?s ha sido desechada. Los pa?ses asociados en el llamado Grupo de Lima tambi?n se han manifestado en contra de una intervenci?n militar del extranjero.

En estas circunstancias ?qu? nos queda a los que queremos salir del Gobierno de Maduro y avanzar hacia una Venezuela moderna? Concentrarnos en la que ha debido ser la primera y la ?nica alternativa: la ruta electoral.

Esto significa que hay que negociar dos cosas y nada m?s que dos cosas: las condiciones para unas elecciones libres y el cronograma para desarrollar esos procesos electorales que nos devuelvan a un clima democr?tico.

Uno de los principios fundamentales en una democracia es el de la alternabilidad. En democracia se gana o se pierde. El que gana debe respetar los derechos del que pierde y el que pierde debe acatar civilizadamente el resultado de la voluntad popular.

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