Fracaso

Uno de los poemas m?s conocidos del gran poeta venezolano Rafael Cadenas se llama ?Fracaso?. El poeta, por cierto, mereci? entre otros muchos reconocimientos el Premio Internacional de Poes?a ciudad de Granada, otorgado por el Ayuntamiento de esa ciudad en el a?o 2015.

Recuerdo el t?tulo del poema con motivo de la terrible crisis que estamos viviendo los venezolanos. El poema de Cadenas podr?a llamarse tambi?n elogio del Fracaso. Hay una l?nea en la que dice: ?Me has hecho humilde, silencioso y rebelde?.

Pertenezco a una generaci?n que tuvo el privilegio de disfrutar los mejores a?os de la historia de Venezuela como Rep?blica Independiente. De los doscientos a?os que llevamos ning?n tiempo fue mejor que el comprendido entre el final de la tiran?a gomecista en diciembre de 1935 al advenimiento del siglo XXI. Fueron a?os de progreso material, cultural, institucional. Venezuela lleg? a convertirse en un ejemplo para todo el continente y en una referencia en la lucha por la democracia y por la libertad.

La palabra ?Fracaso? sin embargo gravita sobre la conciencia de mi generaci?n. Alguna vez escrib? un art?culo intitulado: ?Tenemos democracia porque tenemos petr?leo? y me preguntaba ?Qu? pasar? cuando el petr?leo deje de ser el motor del desarrollo venezolano? ?Volveremos a los a?os del atraso, de la pobreza, del caudillismo, del militarismo, de las enfermedades?

Ya el petr?leo no es lo que era. Ya Venezuela  no es un modelo a seguir, ni una referencia para los que luchan por la democracia y por la libertad. Vivimos una ?ilusi?n de armon?a?, pero en los ?ltimos 20 a?os, hemos vuelto a parecernos a la Venezuela del siglo XIX, pero peor.

Nuestra generaci?n no fue capaz de construir una democracia estable, ni una econom?a auto sustentable, no logramos, la erradicaci?n de la pobreza, ni acabar con la corrupci?n, tampoco fuimos capaces de ganar la batalla de la educaci?n, de la ciencia y de la tecnolog?a.

En 1988 le present? al pa?s un programa para el cambio, para construir una Democracia Nueva. Fue un fracaso de mi parte no haber convencido a la mayor?a. La mayor?a prefiri? ?m?s de lo mismo?. Y las consecuencias las estamos sufriendo ahora.

Hoy contemplamos abrumados la incapacidad de nuestra clase pol?tica para resolver de una manera inteligente y civilizada nuestra crisis institucional y pareciera que la esperanza de muchos estuviera en que la fuerza del imperio termine componiendo lo que no fuimos capaces de componer nosotros.

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