Elecciones

Esta semana ha sido un tiempo muy vinculado al tema electoral. Elecciones en los Estados Unidos de América e inicio del proceso para las elecciones de Asamblea Nacional en Venezuela.

Estados Unidos es la potencia más grande del mundo. Ha sido además por muchos años líder del llamado mundo libre. Referencia para todas las naciones democráticas del universo. Su proceso electoral en esta oportunidad no ha sido particularmente ejemplar. El tono de la campaña ha sido muy divisivo, muy polarizante, muy orientado a crear fracturas difíciles de recuperar una vez que termine el proceso electoral y se inicie una nueva administración.

A la hora de escribir estas líneas todavía no se conoce el resultado definitivo. El candidato Joe Biden lleva ventaja en el voto popular y también en la votación del Colegio Electoral. Todavía, sin embargo, no ha llegado a los 270 votos requeridos para ser proclamado presidente electo.

El candidato del partido republicano es nada menos que el actual presidente de la nación. Ha hecho gravísimas denuncias cuestionando la pulcritud del proceso electoral tal como podría ocurrir en cualquier república bananera.

Por cierto, merece destacarse el hecho de que ante la amenaza de fraude el candidato Donald Trump hizo un llamado a todos sus partidarios a movilizarse y a participar. Y lo logró. Ha obtenido una votación muy superior a la que pronosticaban las encuestas. En Venezuela, por el contrario, ante la amenaza de fraude, líderes opositores invitan a los ciudadanos a no participar, a abstenerse, a quedarse en sus casas.

Es una manera muy curiosa de enfrentar la muy evidente amenaza de fraude que representa el régimen de Maduro.

Quedarse en la casa no resuelve nada: organizarse militantemente en todos los estados y en todos los circuitos para inundar las mesas electorales con votos contra el gobierno ayudaría mucho a crear un clima que facilite la sustitución del gobierno de Maduro por un gobierno de emergencia económica y social que es lo que está reclamando el interés nacional.

Los que creemos que los problemas de Venezuela y el mundo deben ser resueltos por la vía civilizada del voto popular, hacemos votos porque tanto en Estados Unidos como entre nosotros prevalezca la inteligencia y no la violencia.

Seguiremos conversando.

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