Juventud Venezolana

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Juventud venezolana

El martes de esta semana se conmemor? el d?a de la juventud venezolana. Se record? la gesta heroica de la batalla de la victoria, en la que la juventud de Caracas, estudiantes y seminaristas, bajo el liderazgo de Jos? F?lix Ribas, sali? a combatir a las tropas del imperio espa?ol, dirigidas por el temible asturiano Jos? Tom?s Boves. Lo enfrentaron y lo derrotaron y, de esa manera lograron impedir que Boves, al frente de sus b?rbaros, entrara en Caracas a perpetrar toda suerte de atrocidades. Cada 12 de febrero en Venezuela se conmemora el d?a de la juventud. Hace exactamente cincuenta a?os me correspondi? el honor de pronunciar el discurso de orden en el propio teatro de los acontecimientos, en la Ciudad de la Victoria, en un tiempo de cambios fecundos en la vida de la Rep?blica. El martes pasado la juventud venezolana volvi? a tomar la calle. Fueron impresionantes las manifestaciones populares que se produjeron en Caracas y en todas las capitales de estado, en toda la geograf?a nacional. La juventud venezolana expres?, con elocuente claridad y contundencia, su voluntad de cambio. El mensaje no pudo ser m?s claro. La juventud quiere vivir en democracia. Quiere un cambio de gobierno y quiere que ese cambio se produzca lo m?s pronto posible y lo menos traum?ticamente que sea posible. Los j?venes no est?n apostando a la sangre, a la violencia, a la lucha fratricida. La juventud venezolana siente que tiene derecho a vivir en una democracia moderna, en un estado de derecho en el que no haya presos pol?ticos ni compatriotas expatriados del territorio nacional. La juventud venezolana sabe que con un gobierno diferente y con pol?ticas econ?micas adecuadas Venezuela puede disfrutar de una enorme prosperidad econ?mica y derrotar para siempre a la hiperinflaci?n, a la recesi?n, al desabastecimiento y al desempleo. Los j?venes venezolanos se manifestaron a favor de un cambio de gobierno para alcanzar una educaci?n de calidad accesible a todos los venezolanos de cualquier regi?n del pa?s y de cualquier clase social. La juventud venezolana se manifest? abrumadoramente el martes pasado en defensa al derecho que tenemos todos los venezolanos a vivir mejor y a progresar todos unidos.

La Esperanza

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La Esperanza

La Esperanza es lo ?ltimo que se pierde. Es un hecho evidente que muchos venezolanos hemos sentido renacer nuestras esperanzas en los primeros d?as de este nuevo a?o. El a?o pasado se desaprovech? una gran oportunidad para lograr un cambio electoral, democr?tico y pac?fico. Este a?o se habla de nuevo de retomar la ruta electoral, esa ruta que produjo la notable victoria de la Alternativa Democr?tica en las elecciones parlamentarias de diciembre del a?o 2015. Siento renovada mi esperanza cuando observo que en los predios opositores se dedica un esfuerzo muy meritorio a presentar un ?plan pa?s?, una visi?n de la Venezuela que viene, una propuesta de cambio atractiva e ilusionante. As? como Lenin dec?a que ?no hay acci?n revolucionaria sin teor?a revolucionaria?, yo me atrevo a decir que ?no hay acci?n pol?tica seria y fecunda si ella no est? precedida por la presentaci?n de una visi?n que interprete el anhelo de cambio de la poblaci?n?. El ?Plan Pa?s? al que me refiero nace de un esfuerzo muy amplio de compatriotas comprometidos con el ideal democr?tico que representa a distintos factores pol?ticos, sociales, econ?micos, acad?micos entre otros sectores de la sociedad civil. Un esfuerzo de amplitud, de unidad y de consultar a gente competente para trabajar por darle a Venezuela y a los venezolanos un ideal por el que valga la pena luchar. El Plan Pa?s tiene un m?rito adicional y es que ha sido consultado con todas las regiones que componen la geograf?a nacional. No se trata de una propuesta elaborada desde el centro para la periferia. Se trata m?s bien de una propuesta elaborada desde la periferia hacia el centro. El cambio que los venezolanos anhelamos es un cambio a favor de la democracia. Queremos vivir en una naci?n moderna con m?s y mejor democracia. Queremos un gobierno sometido a la primac?a de la Constituci?n y respetuoso del estado de derecho. Queremos un pa?s sin presos pol?ticos, sin venezolanos exiliados, sin partidos pol?ticos inhabilitados. Queremos un gobierno que respete la independencia y la autonom?a de las diferentes ramas del poder p?blico. La Asamblea Nacional como organismo legislativo debe ser aut?noma e independiente y la administraci?n de justicia tambi?n. Necesitamos un gobierno que haga realidad la descentralizaci?n pol?tica y administrativa que se inici? con tanta timidez en 1989 y que se interrumpi? abruptamente con la llegada del Socialismo del Siglo XXI. Hoy declaro que me siento m?s optimista y m?s esperanzado que lo que me sent?a en diciembre del a?o pasado. Vendr?n tiempos mejores.

El Arbitro

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El arbitro

Todo comenz? el cuatro de febrero de 1992. En esa fecha se inici? el desquiciamiento institucional de la Rep?blica. Una logia militar con alevos?a, ensa?amiento y nocturnidad intent? asaltar el poder p?blico y acabar con la constituci?n y con las instituciones.

El acto salvaje de esos militares y la reacci?n de sectores y personalidades muy influyentes en la vida del pa?s, contribuyeron a permitir a los b?rbaros llegar al poder y que a trav?s de una Asamblea Nacional Constituyente, sin ning?n fundamento en la Constituci?n vigente para la ?poca, llegaran a lograr el poder absoluto.

Dentro de tres d?as se cumple un nuevo aniversario de aquella fecha tr?gica, 27 a?os. Han sido a?os de retroceso, de divisi?n, de abusos, de arbitrariedades, de empobrecimiento, de miseria, de migraciones masivas de venezolanos hacia otros pa?ses en b?squeda de mejores horizontes.

A?os en los que hemos regresado a los presos pol?ticos, a los exiliados, a las torturas, a los encarcelamientos arbitrarios, a la degradaci?n del poder judicial, al militarismo, a la conversi?n de la Fuerza Armada en instrumento al servicio de un caudillo y de un movimiento pol?tico.

El saldo de estos 27 a?os es pat?tico. El sufrimiento del pueblo venezolano inconmensurable. La polarizaci?n pol?tica ha sembrado odios y divisiones que costar? mucho tiempo superar. Ha sido una tragedia pol?tica, institucional, econ?mica, social, cultural y moral. No ha sido posible hasta ahora construir una alternativa seria, responsable, merecedora de la confianza nacional e internacional para sustituir a los responsables de este desastre y los responsables del desastre se empe?an en perpetuarse en el poder indiferentes al sufrimiento de la familia venezolana y conscientes de que, mientras ellos permanezcan en el poder, la situaci?n solo podr? agravarse y empeorar.

Tengo a?os insistiendo, como quien predica en el desierto, en que la tragedia debe tener un desenlace pacifico, constitucional, democr?tico, civilizado, inteligente, consensuado, electoral y venezolano. En medio de tanta oscuridad aparece una luz de esperanza. Todos los voceros tanto nacionales como internacionales coinciden por lo menos en un punto. M?s tarde o m?s temprano habr? que volver a la ruta electoral.

En medio de la tragedia venezolana hay un solo ?rbitro posible: el pueblo, el soberano. En tiempos remotos voce?bamos una consigna que tiene una vigencia estupenda ?solo el pueblo salva al pueblo?.

Hay varios ?rbitros posibles en la situaci?n venezolana. Yo prefiero la soluci?n m?s decente y probablemente m?s remota que el ?rbitro sea el pueblo venezolano.

El Desenlace

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El desenlace

La tragedia de Venezuela es muy compleja. El desenlace tiene que ser pol?tico.

Hay quienes de buena fe se empe?an en buscar una soluci?n jur?dica o constitucional. Tambi?n hay quienes apuestan a una ?soluci?n? violenta o militar. Que, por supuesto, no ser?a ?soluci?n? y que podr?a terminar siendo agravamiento de la tragedia.

Los pueblos civilizados resuelven sus problemas con soluciones pol?ticas, inteligentes, conversadas. Los pueblos primitivos apelan a la violencia para dirimir sus diferencias.

La tragedia venezolana debe encontrar una soluci?n pac?fica. La guerra no solo no resuelve los problemas sino que los agravan. Debe ser una soluci?n constitucional. La Constituci?n ofrece amplios mecanismos para la soluci?n civilizada de los conflictos. Debe ser una soluci?n democr?tica. ?Solo el pueblo salva al pueblo?. Los problemas de la democracia se resuelven con m?s democracia y no con menos democracia.

El desenlace de la crisis venezolana debe ser electoral. El ?nico arbitro posible en la situaci?n actual, es el pueblo venezolano a trav?s del ejercicio del sufragio. M?s tarde o m?s temprano habr? que consultar al soberano en unas elecciones transparentes, bien organizadas y respetadas por todos los que participen en ella.

El gobierno tiene la principal responsabilidad en la b?squeda de una soluci?n pac?fica, constitucional, democr?tica y electoral. El gobierno tiene que asumir la culpa enorme que tiene por la existencia de la crisis, pero tiene que entender, sobre todo, que no tiene ninguna posibilidad de mejorar la situaci?n y de aliviar el sufrimiento de los ciudadanos. El gobierno debe ser el primer interesado en buscar una soluci?n pol?tica a la tragedia que est? viviendo la naci?n.

La oposici?n por su parte tiene el deber de convertirse en alternativa de gobierno. Una alternativa seria que interprete el anhelo de cambio que existe en todos los venezolanos y que proponga salidas adecuadas lo menos traum?ticas posibles.

La raz?n principal por lo que buena parte de la oposici?n decidi? acogerse a la abstenci?n fue que cuando lleg? el a?o previsto en la Constituci?n para celebrar las elecciones, la alternativa democr?tica no ten?a candidato, ni ten?a un m?todo para escogerlo, ni ten?a un programa que presentarle al pa?s, ni ten?a una organizaci?n eficiente para defender los votos, ni ten?a una estrategia consensuada.

En esas circunstancias, es comprensible que les haya resultado inevitable acogerse a una l?nea de abstenci?n que, como era previsible, nos condujo al vac?o.

Ahora toca apelar a la pol?tica, al patriotismo, a la inteligencia, al di?logo serio y constructivo y a la solidaridad con el sufrimiento de los venezolanos.